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Impugnar un testamento en España es un procedimiento legal complejo que requiere demostrar la invalidez o nulidad del documento por una de las causas previstas por la ley, como puede ser la vulneración de la legítima, la coacción o la falta de capacidad mental del testador.
¿Cuándo se puede impugnar un testamento?
El testamento es el documento que guía la repartición de los bienes de una persona fallecida. Sin embargo, hay situaciones en las que puede no reflejar fielmente la voluntad del testador o cumplir estrictamente con los preceptos estipulados por la ley. Es en estos casos cuando es posible proceder a la impugnación del testamento.
Ahora bien, aquí queremos ser un poco más explícitos y dejar los supuestos más claros:
Incapacidad del testador
El causante, que es la persona que hace testamento, debe estar en pleno uso de sus facultades mentales en el momento de redactarlo. En caso de que los herederos puedan demostrar que no tenía plena conciencia de sus actos, como por ejemplo a causa de una enfermedad degenerativa (Alzheimer, demencia senil, etc.), puede ser impugnado. Lo mismo sucede si lo redactó teniendo menos de 14 años.
Consentimiento viciado
Este supuesto hace referencia a aquellos casos en los que el testador es coaccionado, presionado o engañado para redactar el testamento de un modo concreto. Sería el caso, por ejemplo, de un familiar que amenaza con privarle de sus cuidados si no le nombra heredero de parte de sus bienes.
Incumplimiento de la legítima
Ciertos herederos, como es el cónyuge, los hijos y los ascendientes, están protegidos por la ley, la cual les garantiza una parte determinada de la herencia, la cual se denomina legítima. Si el testador no respeta esta distribución, los perjudicados tienen derecho a impugnar el testamento.
Defectos de forma
Todos los testamentos, sin importar si son abiertos, cerrados u ológrafos, deben cumplir con una serie de formalidades legales para ser válidos. Por ejemplo, uno de tipo ológrafo que no esté fechado ni firmado o uno abierto realizado sin la presencia de testigos serían potenciales objetos de impugnación.
Entonces, ¿se puede impugnar un testamento hecho ante notario?
Obviamente, la respuesta es sí. Sin embargo, las probabilidades de que la impugnación llegue a buen puerto son mucho menores. Especialmente, si se trata de un testamento abierto.
La razón es simple. Los notarios son funcionarios públicos que no solo se encargan de dar fe de las últimas voluntades del testador y de registrarlas debidamente, sino que también se ocupan de supervisar que cumplan con todas las formalidades.
En los testamentos abiertos, incluso conocen el contenido, aunque este queda protegido por el secreto profesional. Este es el motivo por el que, salvo que puedan demostrarse que el consentimiento fue viciado, lo cual suele escapar al conocimiento del notario, la impugnación de este tipo de testamentos es muy compleja.
Cómo impugnar un testamento
El primer paso consiste siempre en buscar un abogado especialista en herencias que se encargue de estudiar tu caso y que determine si hay posibilidades de que la impugnación llegue a buen puerto.
También debes asegurarte de que estás en plazo para impugnar un testamento de un familiar. La ley establece lo siguiente:
- Incapacidad del testador: 4 años desde el fallecimiento o desde que se conoció la causa de la posible nulidad.
- Vicios en el consentimiento: 4 años desde que se conoció la coacción, fraude o engaño.
- Defectos de forma: 15 años a contar desde el fallecimiento del causante.
- Incumplimiento de la legítima: 5 años desde la aceptación de la herencia.
Una vez que se tiene la certeza de que se está en plazo para impugnar el testamento y de que se cuenta con un abogado experto en herencias, llega el momento de reunir las pruebas. Hablamos, por ejemplo, de los testimonios de posibles testigos, de informes médicos que demuestren la incapacidad en el momento de redactar el documento o de cualquier evidencia de coacción o engaño.
A continuación, suele ser recomendable celebrar un acto de conciliación y buscar una solución extrajudicial. Y es que, como veremos más adelante, las consecuencias de impugnar un testamento suelen ser complicadas para todas las partes. En caso de que no haya acuerdo, solo quedará presentar la demanda ante el juzgado.
A partir de las pruebas aportadas, un juez determinará si:
- El testamento es nulo: en ese caso, deja de tener validez y aplica las normas de sucesión intestada, es decir, las aplicables a quienes fallecen sin dejar testamento.
- El reparto de bienes fue incorrecto: lo modificará para que todos los herederos forzosos cobren la parte de legítima que les corresponde.
- Rechaza la impugnación y mantiene el testamento en vigor.
¿Cuánto cuesta impugnar un testamento?
La impugnación de un testamento puede ser muy costosa, tanto en términos de tiempo como de dinero. De hecho, si no se llega a un acuerdo, el procedimiento puede demorarse fácilmente más de un año, sin contar posibles recursos y apelaciones.
A esto hay que sumar los honorarios del abogado y las costas judiciales, que tendrán que ser abonadas en caso de que el demandante no consiga impugnar el testamento. Todo esto hace que siempre sea recomendable contar con el asesoramiento del mejor despacho especializado en herencia y pensarlo dos veces antes de presentar la demanda.
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