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Divorcio con hijos, consejos, custodias y acuerdos

El divorcio de una pareja siempre es un momento difícil para los cónyuges. Sin embargo, para los hijos suele ser aún peor. Al fin y al cabo, dejan de tener contacto diario con sus dos progenitores, lo que supone un fuerte varapalo afectivo. Sin embargo, hay maneras de evitar que acabe convirtiéndose en un trauma para ellos. Por esta razón, aquí queremos darle una serie de valiosos consejos, así como información detallada acerca de las opciones de custodia existentes y de llegar a un acuerdo que facilite la transición.
 

Consejos y aspectos clave para proteger a los niños en un divorcio con hijos

Divorciarse con hijos es lo más habitual en España. De hecho, si nos fijamos en los datos de 2019, no tardamos en descubrir que el 82 % de las parejas que rompieron su unión matrimonial tenían hijos dependientes a su cargo. Con esto hacemos referencia a los menores de edad y a los mayores de 18 años que aún siguen siendo dependientes de sus padres.
Evidentemente, cada caso es un mundo. Sin embargo, es común que, cuando se tienen en cuenta los aspectos que vamos a detallar a continuación, las cosas suelen ir mucho mejor.
 

Llegar a un acuerdo debe ser la prioridad

No hay nada más positivo para los niños a la hora de superar un trance como este que ver que sus progenitores, a pesar de querer divorciarse, mantienen una buena relación. En este sentido, una buena muestra de ello suele ser tratar de mantener intactas las rutinas durante el proceso de ruptura. Por ejemplo, si el padre es quien acostumbra a llevarle a sus clases extraescolares, lo mejor es seguir haciéndolo a pesar de que haya una demanda de divorcio de por medio.
Durante ese tiempo es conveniente hablar con el niño y exponerle la situación de forma que la pueda entender. Además, hay que dejarle expresar sus sentimientos, ya sean positivos o negativos.
Dicho esto, ambos progenitores deben sentarse a negociar el convenio regulador que regirá el divorcio y, con él, sus vidas y las de sus hijos una vez que culmine el proceso. Lo prioritario a toda costa es evitar un procedimiento judicial que, de un modo u otro, va a afectarles. Además, si el juez estima que los dos se llevan bien, lo normal es que no dicte medidas cautelares para proteger a los menores.
Es cierto que, para formalizar una separación con hijos, no es posible recurrir a la fórmula del 'divorcio express', la cual permite romper la unión matrimonial a través de un notario. Sin embargo, el coste económico, temporal y, sobre todo, emocional de un divorcio contencioso siempre va a ser mucho más alto que el de uno amistoso.
 

La custodia de los hijos

No importa si preguntamos a psicólogos, pedagogos o expertos en Derecho de Familia. La respuesta de todos ellos es unánime: el régimen de custodia compartida es la opción más positiva para los hijos una vez que se consuma el divorcio. De hecho, si tenemos en cuenta que ya es la alternativa prioritaria en Cataluña, Euskadi, Navarra y Comunidad Valenciana y que el resto de comunidades autónomas está legislando en esa dirección, no queda más remedio que afirmar que la jurisprudencia avanza hacia ella con paso inexorable.
Pero ¿qué implica el régimen de custodia compartida en un divorcio con hijos pequeños? Vamos a verlo:
 

Los dos progenitores mantienen la guarda y custodia de sus hijos a efectos legales.

Ambos también dedican un tiempo similar a sus cuidados. Este puede no ser del 50 %, pero sí aproximarse lo máximo posible.

Los niños pueden mantener sus rutinas del mismo modo que antes de producirse la separación.

La pensión de alimentos no se aplica ya que ambos progenitores participan por igual en los gastos médicos, alimenticios, educativos y de vestimenta de los hijos. Solo se aplica en caso de que haya un fuerte desequilibrio económico entre los dos.

Estas implicaciones conllevan una adicional: los dos progenitores han de vivir cerca el uno del otro. Esto no quiere decir que sea en el mismo barrio, pero generalmente sí en el mismo municipio o en sus inmediaciones. Además, hay que habilitar un 'punto de encuentro familiar', al cual hay que llevar a los niños para que los recoja el otro progenitor.
Aclaramos esto porque, a pesar de que la custodia compartida sea el régimen prioritario actual en muchas comunidades autónomas a la hora de afrontar un divorcio con hijos pequeños o mayores, es el juez el que tiene la última palabra. Este, en base a las opiniones de las partes implicadas, de los informes psicológicos y de la información económica y residencial aportada por las partes, determinará si se dan las circunstancias necesarias para aplicarlo. Piense que siempre se va a dar la máxima relevancia a los intereses del menor.
No sería la primera vez que, tras examinar el acuerdo de divorcio con hijos entregado por los progenitores, el juez lo modifica y establece un régimen de custodia diferente. Por ejemplo, puede pasar que ellos quieran uno de custodia compartida pero que, al no darse las circunstancias, fije otro de régimen de visitas y pensión alimenticia. O viceversa.
Por ejemplo, puede darse el caso de que, tras el divorcio, la madre del menor decida marcharse a trabajar a otra ciudad mientras que el padre se quedará en la misma. En ese caso, el régimen de custodia compartida es imposible. Es más, si el juez estima que prioritario preservar las rutinas del niño y el progenitor masculino cuenta con la estabilidad económica, laboral y residencial suficiente, no sería raro que le concediese la guarda y custodia.
 

El hijo nunca puede ser un arma contra el otro progenitor en los juzgados

Sabemos perfectamente que no siempre es posible llegar a un acuerdo de divorcio entre ambos progenitores. Esto, mientras la voluntad de uno de ellos sea firme, dará siempre como resultado un proceso contencioso que puede llegar a demorarse durante meses o, incluso, años si se producen apelaciones.
Probablemente, no hay peor trago para un niño que tener que acudir a un juzgado para declarar o para someterse a un test psicológico. Sin embargo, es algo que se puede evitar. Cualquiera de las partes tiene el derecho a solicitar que los hijos mayores de 12 años (en algunos casos, hasta a partir de 10 años) se personen ante el tribunal. Y estos tienen la obligación de hacerlo.
Generalmente, cuando esto sucede en un proceso de divorcio contencioso, se debe a que el menor va a ser utilizado como arma arrojadiza por parte de un ex cónyuge frente al otro. La experiencia de abogados y jueces es que la mayoría de los progenitores que recurren a esto lo hacen previa manipulación del testimonio del hijo. Algo que puede resultarles favorable en un primer momento, pero que tendrá consecuencias muy negativas para el hijo a corto, medio y largo plazo.
 

¿Cómo afrontar un divorcio con hijos? Otros consejos y recomendaciones

Otro de los mejores consejos antes de divorciarse que le podemos dar es que piense en su bienestar y no lo vuelque todo en el de sus hijos. ¿El motivo? Lo más probable es que, si lo consigue, acabe tomando las mejores decisiones para usted y para ellos.
Por ejemplo, aprender a frenar sus emociones le permitirá no tomar decisiones radicales ni trascendentales en momentos poco oportunos. Por ejemplo, es habitual que, si ha sido su pareja la que le ha comunicado que no quiere seguir viviendo con usted, sienta cierto ansia de venganza. Sin embargo, lo mejor es esperar unas cuantas semanas para que esas emociones se calmen.
Por su parte, piense que este va a ser el momento ideal para crear nuevos vínculos con sus hijos. Por ejemplo, si accede al régimen de custodia compartida, deberá asumir facetas que antes desempeñaba su pareja. Algo que, aunque parezca imposible, puede traducirse en una mejor relación y en la dedicación de mucho más tiempo. Algo que, al final, es lo que más necesitan los niños en este tipo de situaciones.
Tampoco es positivo pensar en lo que se ha perdido. Siempre es más conveniente centrarse en encontrar soluciones y en el futuro. Tanto a nivel económico como social y familiar. Aprender de la experiencia le servirá para no volver a cometer los mismos errores en el futuro.
En definitiva, no hay fórmulas mágicas ni trucos antes de divorciarse. Tampoco para después. De lo que puede estar seguro es de que, teniendo presente la información que aquí le acabamos de dar y poniendo en práctica estos consejos y recomendaciones, el proceso será lo menos traumático posible para sus hijos y para usted también. Trate de llegar a un buen acuerdo, para lo cual es necesario que cuente con los servicios de un profesional especializado en Derecho de Familia, y céntrese en el futuro. Su nueva vida será diferente, pero no tiene por qué resultar peor.

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