Consideraciones a tener en cuenta en la impugnación de un testamento

Ocurre en muchas ocasiones que, al proceder al reparto de una herencia, uno de los herederos contemple y estime que sus derechos han sido vulnerados y que, en consecuencia, está sufriendo un determinado perjuicio. En estos casos, impugnar un testamento es totalmente legítimo. Eso sí, hay que tener una serie de consideraciones en cuenta para que la resolución sea favorable para el afectado.

Cómo impugnar un testamento

Lo primero que hay que decir es que, cualquier persona que tenga la condición de heredero legal, tiene el derecho de impugnarlo en el supuesto de que presente errores o de que considere que este le perjudica y vulnera sus derechos al respecto. Es decir, tiene la legitimidad para acometer las acciones legales que correspondan para corregir la situación.

Los errores a los que hemos hecho referencia pueden girar en torno a dos aspectos. En concreto, son estos:

1. Testamento parcial o totalmente erróneo. Este tipo de error se da cuando, por ejemplo, se deshereda a uno o a varios de los herederos legítimos de manera injustificada, es decir, sin atenerse a las condiciones estipuladas en la ley para ello.

2. Testamento con defectos de forma. En este caso, el documento no es válido porque no se presentado de la forma correcta, lo que conlleva un perjuicio para uno o varios de los herederos. Estas irregularidades, hasta que no son corregidas, impiden la validez y legitimidad del testamento.

Por su parte, para dar respuesta a la pregunta acerca de como impugnar un testamento, hay que hacer hincapié en el hecho de que resulta absolutamente imprescindible alegar una razón legalmente válida en el momento de la reclamación.

En este sentido, puede considerarse que un testamento es nulo si se demuestra la incapacidad del testador. Según lo recogido por la ley, es necesario que este no se encuentre en posesión de sus facultades mentales, lo que debe ser ratificado por un juez en base a un informe médico, o que tenga menos de 14 años de edad.

Por su parte, el testamento también se considerará nulo en el supuesto de que el testador, en el momento de la redacción y de su ratificación ante notario, hubiese sido engañado o coaccionado con la finalidad de crear determinadas disposiciones en el documento.

Finalmente, esto también puede suceder cuando el testamento no es ejecutado en base a lo recogido por la ley. Por ejemplo, si, en el momento de la firma y la ratificación, no hay el suficiente número de testigos presenciales, el testamento se considerará nulo.

¿Cuáles son las causas por las que se puede proponer la impugnación del testamento?

La legislación vigente recoge una serie de supuestos a la hora de impugnar un testamento. En las líneas anteriores ya hemos hecho referencia a algunos de los más importantes, pero hay más. Por ello, vamos a explicarlos a continuación y, además, añadiremos una serie de consideraciones que deben ser tenidas en cuenta por los herederos a la hora de hacerlo.

¿Quiénes están legitimados para impugnar un testamento?

La ley solo prevé que los herederos legales o, en su defecto, los legatarios favorecidos en un testamento anterior del testador puedan impugnar el testamento tras su lectura. Por su parte, la legislación también recoge quiénes no pueden proceder a llevar a cabo esta acción. En concreto, se trata de aquellos que, de forma expresa o tácita, hayan procedido a reconocer la validez del testamento mediante algún acto que se pueda considerar válido. Por ejemplo, este podría ser aceptar una determinada parte del valor de la herencia.

¿Cuál es el plazo para impugnar un testamento?

El plazo para impugnar un testamento no suele ser un problema en caso de que se den las condiciones legales estipuladas para ello. Esto se debe, fundamentalmente, a que la ley contempla un período de prescripción fijado en los 15 años que deben contarse desde el día en el que el testador falleció o desde el instante en el que el heredero recibió una copia válida y autorizada del testamento que quiere impugnar. Hay que recordar, en este sentido, que si se dan los condicionantes especificados en el punto anterior, deja de reconocerse el derecho a impugnación sin importar el período de tiempo que haya transcurrido.

¿Qué se puede esperar del proceso de impugnación de un testamento

La impugnación de un testamento puede acabar de muchas maneras. La primera de ellas sería en la que los herederos llegan a un acuerdo entre sí para retirar la demanda y, por lo tanto, el proceso judicial acaba inmediatamente. Sin embargo, lo normal es que esta llegue a juicio y que sea un juez el que, a tenor de las pruebas, tenga que decidir.

El juez, tras analizar el testamento en términos de forma y de contenido, las pruebas aportadas y demás datos que pudiesen resultarle de interés para tomar una decisión, determinará que el testamento es válido tal y como está, por lo que el sujeto que presentó la demanda no será considerado como heredero legítimo. Por su parte, puede declarar que es nulo en su totalidad, en cuyo caso los herederos, en caso de no llegar a un acuerdo, deberán repartir la herencia del modo arbitrario que estipula la ley. Finalmente, también es posible que considere que una parte no es válida, por lo que la declarará nula y deberá llevarse a cabo la repartición también según lo fijado por la legislación.

¿Cuanto cuesta impugnar un testamento?

Cuanto cuesta impugnar un testamento es otra de las cuestiones a considerar antes de proceder a la impugnación. Y es que, aún en los casos más sencillos, puede resultar bastante costoso. Sin embargo, es imposible hablar de un precio exacto ya que la mayoría de los despachos de abogados lo consideran como 'procedimientos sin cuantía'.

En cualquier caso, con el propósito de que puedas hacerte una idea lo más aproximada posible, lo normal es que los honorarios del abogado se compongan de un determinado porcentaje del valor total de la herencia o, en su defecto, de la parte correspondiente a uno de los interesados y que desea impugnar. Además, a esa cifra hay que añadir el 21 % de IVA.

Por su parte, además de los honorarios del abogado, también hay que incluir las tasas judiciales marcadas por la ley. En la mayoría de los casos, para este tipo de procedimientos, se fijan en, aproximadamente, 400 euros, aunque es una cifra que puede variar. De igual modo, también hay que sumar los honorarios del procurador y posibles poderes para pleitos que tuviesen que ser concedidos. De media, ambos servicios suelen rondar los 600 euros, una cantidad que también está sujeta a tributar el 21 % de IVA.

En resumen, impugnar un testamento puede convertirse en un proceso largo y costoso y, además, solo puede realizarse en los marcos y supuestos estipulados por la ley. Sin embargo, en caso de que se tenga bastante claro que uno de los herederos ha sido perjudicado, y teniendo siempre en cuenta el valor de la herencia y de la parte que le corresponda, puede ser también bastante recomendable y beneficioso. En cualquier caso, lo mejor es ponerse en manos de un abogado especializado en herencias y testamentos que se encargue de estudiar la situación y ofrecer asesoramiento profesional.

 

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